Folletos, dípticos y trípticos: qué formato elegir para cada campaña

Folletos, dípticos y trípticos: qué formato elegir para cada campaña

Es la pieza impresa más utilizada en comunicación comercial y, probablemente, la que peor se elige. Se pide un tríptico por costumbre, sin valorar si el mensaje necesita seis caras o si con dos habría bastado, y el resultado es un folleto con espacios rellenos de texto que nadie lee.

El formato debería salir del contenido y del momento en que se entrega, no al revés.

Qué es cada uno

La diferencia está en el número de pliegues, no en el tamaño.

  1. Folleto simple (flyer). Una sola hoja sin plegar, impresa por una o dos caras. Mensaje único y directo.
  2. Díptico. Un pliegue, cuatro caras. Permite portada, dos páginas interiores y contraportada.
  3. Tríptico. Dos pliegues, seis caras. El formato clásico para presentar un servicio con cierto detalle. Lo explicamos con el desglose completo en cuántas caras tiene un tríptico plegado.
  4. Cuadríptico y acordeón. Tres o más pliegues. Útiles en catálogos rápidos de temporada o en presentaciones de gama, aunque a partir de cierto punto conviene plantearse un catálogo grapado directamente.

Tipos de plegado

Con el mismo número de caras, el tipo de pliegue cambia por completo la experiencia de lectura.

1. Plegado rodado

Cada cara se enrolla sobre la anterior. Es el tríptico habitual. Obliga a un orden de lectura secuencial, lo que va bien cuando el contenido tiene una progresión: problema, solución, contacto. Requiere que el panel interior sea unos milímetros más estrecho para que cierre bien.

2. Plegado en acordeón (zigzag)

Los pliegues alternan dirección. Permite desplegar la pieza entera y verla de golpe, así que es la opción cuando el interior funciona como una sola imagen o un esquema continuo: una línea de tiempo, un plano, una gama completa de producto.

3. Plegado en ventana o puerta

Dos solapas que se abren hacia los lados y descubren el panel central. Tiene un efecto de apertura que funciona muy bien en invitaciones, presentaciones de producto o lanzamientos, donde interesa que haya un pequeño gesto antes de llegar al mensaje.

4. Plegado cruzado

Combina pliegues horizontales y verticales. Consigue mucha superficie en un formato cerrado muy pequeño, lo que lo hace útil en mapas, planos y guías de evento. Es el más delicado de producir y conviene validarlo con una maqueta física antes de la tirada.

Qué formato encaja en cada situación

  1. Feria o congreso. Díptico o tríptico en A5 o formato de bolsillo. Un formato compacto suele resultar más cómodo para repartir, transportar y conservar durante toda la jornada.
  2. Visita comercial. Tríptico o cuadríptico A4. Se entrega en mano, se apoya sobre una mesa y acompaña la explicación, así que puede permitirse más detalle.
  3. Buzoneo. Folleto simple. Se decide en pocos segundos: una cara con la oferta y otra con los datos de contacto. Un pliegue adicional solo compensa si realmente ayuda a ordenar o ampliar el mensaje.
  4. Punto de venta. Díptico pequeño o folleto en formato reducido, pensado para un expositor de mostrador junto a la caja.
  5. Envío postal o dentro de un pedido. Díptico A5. Encaja en sobre estándar sin encarecer el franqueo.

El pliegue manda en el diseño

Es el error más repetido: maquetar el folleto como si fuera una hoja plana y descubrir al plegar que el título queda partido por la mitad.

Hay tres reglas que evitan casi todos los problemas:

  1. Nada importante sobre el pliegue. Ni logotipos, ni titulares, ni rostros. El plegado tiene una tolerancia de uno o dos milímetros y siempre se nota.
  2. Diseñar por paneles, no por hoja. Cada cara es una unidad con su propio margen. Un texto que salta de un panel a otro se lee mal aunque en el archivo plano parezca continuo.
  3. Comprobar el orden de apertura. En un tríptico rodado, el panel que se ve al abrir no es el que está a la izquierda del archivo. Doblar una impresión casera en papel normal antes de dar el visto bueno resuelve esta duda en un minuto.

Todo esto forma parte del trabajo de maquetación, que en piezas plegadas pesa más de lo que parece.

Qué poner en cada cara

Un tríptico tiene seis caras, pero no seis oportunidades. En la práctica la mayoría de la gente solo ve dos: la portada y el interior desplegado. El resto solo lo lee quien ya está interesado.

Con eso en mente, el reparto que mejor funciona es este:

  1. Portada. Una sola idea y a quién va dirigida. No es el sitio del logotipo grande: es el sitio de la razón por la que alguien debería seguir leyendo.
  2. Interior desplegado. El contenido de verdad, y aprovechado como una superficie continua en lugar de tres columnas independientes. Aquí van los beneficios, no la lista de características.
  3. Panel de cierre. Datos de contacto, dirección, web y una llamada a la acción concreta. Es lo único que tiene que quedar visible cuando la pieza acaba encima de una mesa.
  4. Contraportada. Suele desaprovecharse. Funciona bien con un dato de credibilidad: años de experiencia, clientes, certificaciones o una referencia concreta.

Y una comprobación rápida antes de cerrar el diseño: si al tapar la portada el folleto sigue explicando quién eres y cómo contactarte, está bien repartido.

Papel y gramaje

En folletos el gramaje tiene un límite por arriba que no existe en otras piezas: un papel demasiado grueso no pliega bien, se agrieta en el doblez y queda un canto blanco antiestético.

  1. Como referencia, entre 135 y 170 g es un rango muy habitual: aporta cuerpo sin perder demasiada flexibilidad para conseguir un plegado limpio.
  2. En gramajes de 200 a 250 g suele ser recomendable realizar un hendido previo, una marca que prepara la fibra del papel y ayuda a conseguir un pliegue limpio, especialmente cuando hay mucha cobertura de tinta o plastificado.
  3. Los gramajes inferiores a 115 g generan una pieza más ligera y económica, adecuada para determinadas acciones de gran distribución o buzoneo. Para una entrega comercial en mano suele buscarse algo más de cuerpo.

Sobre el tipo de papel, el estucado mate es la opción más versátil: buena reproducción de color y textos legibles sin reflejos. Lo tratamos en detalle en cómo elegir el papel ideal.

Acabados y troquelados

En una pieza de tirada alta, cada acabado multiplica el coste por el número de ejemplares, así que conviene ser selectivo.

El plastificado suele tener más sentido cuando la pieza va a manipularse mucho o se quiere elevar su percepción. El troquelado permite formas irregulares, esquinas redondeadas o ventanas que dejan ver el interior y puede hacer que una pieza destaque en un expositor. Según el sistema utilizado, puede requerir la fabricación de un troquel, por lo que conviene valorar su coste en función de la tirada y del objetivo de la pieza.

Cuántos imprimir

El folleto es una pieza de campaña, no de fondo de armario. Se imprime para una acción concreta y pierde vigencia en cuanto cambia la oferta, el precio o la temporada.

Por eso conviene calcular la tirada por acción y no por año: los asistentes previstos a la feria más un margen, los buzones de la zona, las visitas comerciales del trimestre. Imprimir el triple porque el precio unitario baja suele acabar en una caja en el almacén con un teléfono que ya no es el correcto.

En tiradas cortas y medias, la impresión digital permite reponer con rapidez, así que ajustar mejor la cantidad reduce el riesgo de acumular sobrantes. Y si la campaña se repite en varias ciudades o delegaciones, también permite personalizar los datos de contacto de cada versión sin necesidad de preparar una tirada offset distinta para cada una.

Errores frecuentes

  1. Elegir el tríptico por inercia y luego rellenar caras con texto de relleno. Si el mensaje cabe en un díptico, el díptico comunica mejor.
  2. Olvidar el sangrado. 3 mm por cada lado que llegue al borde.
  3. Texto pegado al pliegue. Conviene dejar al menos 5 mm libres a cada lado del doblez.
  4. No dejar sitio a los datos de contacto. Es lo único que tiene que quedar después de leerlo, y muchas veces acaba en un rincón en cuerpo 6.
  5. Paneles del mismo ancho en plegado rodado. El panel que se dobla hacia dentro debe ser ligeramente más estrecho para que la pieza cierre correctamente; la diferencia exacta depende del formato, el papel y el tipo de plegado.

En Duocromo imprimimos folletos, dípticos y trípticos para empresas de toda España, con los pliegues y acabados que necesite cada campaña. Si tienes una acción en marcha y quieres valorar formato, papel o tirada, cuéntanos qué necesitas y te orientamos.

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