Revistas corporativas: cómo diseñarlas y qué formatos elegir

Revistas corporativas: cómo diseñarlas y qué formatos elegir

Una revista corporativa es una de las piezas impresas que más dice de una empresa. A diferencia de un folleto o una tarjeta, no se consume en segundos: se hojea, se deja encima de una mesa y se guarda. Por eso el papel, el color y la encuadernación pesan tanto como el contenido.

En Duocromo trabajamos habitualmente este tipo de publicaciones, sobre todo las que llevan impresión de revistas a color, donde la fidelidad del color y la coherencia entre páginas marcan la diferencia.

¿Qué es una revista corporativa?

Una revista corporativa es una publicación periódica o puntual editada por una empresa para comunicar con un público concreto: clientes, distribuidores, empleados, inversores o instituciones.

Se diferencia de un catálogo corporativo en el enfoque. El catálogo vende producto; la revista construye marca y relación. Suele combinar artículos, entrevistas, reportajes fotográficos y datos, con un peso visual mucho mayor que el de un documento comercial al uso.

Los usos más habituales son:

  1. Memoria anual o informe de resultados
  2. Revista de cliente o publicación sectorial
  3. Comunicación interna para equipos
  4. Publicación de asociación o institución

Formatos más habituales

El formato condiciona el coste, la sensación al cogerla y cómo se maqueta cada página.

1. A4 (210 x 297 mm)

Es el formato estándar y el más elegido. Da mucho espacio para imágenes a página completa y para maquetaciones a dos o tres columnas. Funciona especialmente bien en memorias anuales y publicaciones institucionales, donde hay que combinar texto denso con gráficos y fotografía.

2. A5 (148 x 210 mm)

La mitad del A4. Más manejable, más económico en papel y envío, y con una lectura más cercana. Es buena opción para revistas internas, boletines periódicos y publicaciones que se reparten en mano en eventos o ferias.

3. Formatos cuadrados y especiales

El cuadrado, por ejemplo 210 x 210 mm, transmite un carácter más editorial. Se usa en publicaciones donde la fotografía manda: memorias de arquitectura, moda o proyectos creativos. Tiene más presencia, aunque encarece ligeramente por el aprovechamiento del pliego.

Encuadernación: grapa o fresado

La grapa (cosido a caballete) es una opción muy habitual en publicaciones de hasta unas 48 o 64 páginas, según el papel y el gramaje. Es económica, ofrece una apertura muy cómoda y facilita los diseños a doble página. El número de páginas debe ser siempre múltiplo de 4.

El fresado (encuadernación rústica) se utiliza cuando la publicación tiene suficiente grosor de lomo, algo que depende del número de páginas y del papel elegido. Genera un lomo plano que se puede imprimir, aporta presencia editorial y permite identificar la publicación en una estantería.

Papel e interiores

Aquí es donde una revista corporativa se separa de un documento corriente.

Para el interior, los gramajes habituales van de 115 a 150 g. En gramajes inferiores, según el tipo de papel y su opacidad, puede apreciarse más la impresión de la página posterior, especialmente cuando hay fondos de color o fotografía a página completa.

Para la cubierta se sube a 250 o 300 g, con una diferencia clara respecto al interior. Es lo que da sensación de consistencia al cogerla.

En cuanto al tipo de papel:

  1. Estucado brillo: potencia la saturación del color, ideal cuando la fotografía es protagonista
  2. Estucado mate: más elegante y con menos reflejos, facilita la lectura de textos largos
  3. Offset o tacto natural: carácter más artesanal, aunque reproduce el color de forma menos intensa

Acabados que marcan la diferencia

La cubierta es lo primero que se toca, y el acabado que lleve condiciona la percepción antes incluso de abrirla.

El plastificado mate da un aspecto sobrio, reduce los reflejos y facilita la lectura del titular de portada. El plastificado brillo satura más el color y resulta adecuado cuando la cubierta es una fotografía potente. El soft touch aporta un tacto aterciopelado muy reconocible, aunque marca más las huellas y conviene valorarlo según cómo se vaya a manipular la publicación.

Por encima del plastificado se pueden añadir recursos que destacan un elemento concreto. El barniz UV selectivo aplica brillo solo sobre una zona (el logotipo, un titular, un detalle de la imagen) creando contraste con el fondo mate. Y el stamping incorpora una lámina metálica, normalmente en el nombre de la publicación o en la marca.

No hace falta usarlos todos. En una revista corporativa suele funcionar mejor un solo recurso bien aplicado que varios compitiendo entre sí.

El color en una revista corporativa

Una revista con interiores a color no cuesta lo mismo que una en blanco y negro, pero tampoco comunica lo mismo. Cuando la publicación tiene que transmitir el nivel de la empresa, el color deja de ser un extra y pasa a ser parte del mensaje.

Conviene tener en cuenta tres cosas:

  1. Trabajar en CMYK desde el principio. Los archivos preparados en RGB se reconvierten al imprimir y los colores pierden intensidad, sobre todo azules y verdes vivos.
  2. Cuando la identidad de marca depende de un tono muy concreto, conviene definirlo correctamente y valorar con la imprenta la mejor forma de reproducirlo, ya sea mediante gestión de color o, cuando el trabajo lo requiera, mediante tintas directas.
  3. Cuidar la coherencia entre páginas. Fotografías de distintas fuentes vienen con temperaturas de color diferentes; unificarlas es de los trabajos que más se notan.

Claves de maquetación

Una buena maquetación es lo que convierte un conjunto de textos e imágenes en una publicación que apetece leer.

Definir una retícula y mantenerla en todo el documento es lo que da ritmo al pasar páginas. Los márgenes interiores deben ser algo más amplios que los exteriores, para que el texto no se pierda en el lomo. La tipografía conviene limitarla a dos familias como máximo, una para titulares y otra para texto corrido.

Y sobre todo, dejar espacios en blanco. Es el error más habitual: intentar aprovechar cada centímetro hace que la publicación parezca un informe, no una revista.

Errores frecuentes al preparar el archivo

  1. Imágenes a baja resolución. Para impresión hacen falta 300 ppp al tamaño real de uso. Una foto que se ve bien en pantalla puede quedar borrosa en papel.
  2. Olvidar el sangrado. Todo elemento que llegue al borde debe sobresalir 3 mm; si no, aparecen filos blancos al cortar.
  3. Número de páginas incorrecto. En grapa tiene que ser múltiplo de 4. Ajustarlo al final obliga a rehacer maquetación.
  4. Textos sin fuentes incrustadas, lo que provoca sustituciones tipográficas al abrir el archivo en imprenta.

Tirada y plazos

La cantidad de ejemplares no solo afecta al precio: cambia el sistema de impresión y, con él, los plazos y algunas decisiones de diseño.

En tiradas cortas, de unas decenas a unos pocos cientos de ejemplares, la impresión digital suele ser la opción más flexible: permite ajustar la cantidad y trabajar con plazos reducidos. Es habitual en memorias anuales o publicaciones dirigidas a grupos concretos de clientes.

En tiradas medias y altas, el offset puede resultar más competitivo: el coste por ejemplar baja a medida que aumenta la cantidad y ofrece una gran estabilidad de color a lo largo de la tirada. El punto de equilibrio depende del formato, el número de páginas, el papel y la cantidad.

Cuando el proyecto está en la frontera entre ambos sistemas, merece la pena pedir presupuesto de las dos opciones: el punto de equilibrio varía según el número de páginas y el formato.

La prueba física: el paso que evita sorpresas

Una revista corporativa suele ser el resultado de semanas o meses de trabajo. Lanzar la tirada completa sin haber visto el resultado en papel es el riesgo que más caro sale, porque en pantalla no se aprecian ni el color real, ni el gramaje, ni cómo se comporta el acabado.

Por eso el paso previo es la prueba física: se imprime un ejemplar del trabajo y se revisa antes de producir. Ahí se ve si el azul corporativo ha quedado como debía, si el papel elegido transparenta, si el titular de portada se lee bien con el plastificado aplicado. Y si algo no convence, se corrige cuando todavía no se ha impreso nada.

En Duocromo podemos preparar una prueba física antes de poner en marcha la producción, para que el cliente pueda dar el visto bueno al resultado. Y hay dos formas de hacerlo, según lo que cada uno prefiera.

Una es verla en las instalaciones, junto a las máquinas y los materiales con los que se va a producir. Es una opción abierta a cualquiera que quiera acercarse, venga de donde venga, y suele resolver de una sentada dudas que por correo llevarían días.

La otra es recibir la prueba física en la propia oficina. Se envía el ejemplar impreso, el cliente lo tiene en la mano, valora el papel, el color y el acabado con calma, y solo cuando confirma que el resultado es el esperado se imprime la tirada completa y se envía el trabajo terminado.

En los dos casos la idea es la misma: nadie debería aprobar una tirada de cientos o miles de ejemplares sin haber visto antes cómo queda en papel.

Qué necesita la imprenta para presupuestar

Tener estos datos preparados evita varias vueltas de correos y permite dar un precio ajustado a la primera:

  1. Formato final y número de páginas del interior
  2. Número de ejemplares previstos
  3. Si el interior va todo a color o combina páginas en color y en blanco y negro
  4. Tipo de encuadernación: grapa o fresado
  5. Papel de cubierta e interior, o al menos el acabado que se busca
  6. Fecha de entrega necesaria

Si alguno de estos puntos aún no está cerrado, tampoco es un problema: son precisamente las decisiones en las que la imprenta puede asesorar antes de que el diseño esté terminado, cuando todavía se está a tiempo de ajustar sin rehacer trabajo.

En Duocromo producimos revistas corporativas para empresas de toda España, con prueba física antes de imprimir y envío del trabajo terminado. Si tienes una publicación en marcha y quieres valorar formatos, papeles o acabados, cuéntanos el proyecto y te asesoramos.

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